miércoles, 18 de noviembre de 2009


SENCILLAMENTE, no aguantas más nada. Querés tomarte un bondi a la Quiaca y no volver nunca más. Estás cansada de que te usen… en exceso, de que no haya NADIE EN ESTE PUTO MUNDO que te de un mísero abrazo. No pedís que te entiendan, que te escuchen, no pedis tanto…

Estás devastada. Llevas esa angustia con vos y no saber callarla, descargarla. Y llenar ese espacio con una supuesta felicidad que nunca existió realmente, pero que igualmente “siempre estuvo todo bien”.

Aguantas: una, dos, tres, cuatro, ¿cinco? Veces. Pasas por alto TANTAS (demasiadas!!!!) cosas, con tu mejor sonrisa fingida decís: “y bueno, una más…”

¿Pero hasta cuando hay que seguir?

Hasta cuando seguís portando una careta falsa, que no querés mostrar porque ¡NO SOS VOS!

Porque en tu vida está todo mal, no hay un motivo para seguir, porque realmente adentro hay guardado mucho rencor, odio y por sobre todo tristeza en estado de putrefacción. Sin embargo no te animas.

No pones los ovarios para decir que eso es lo que sos vos y punto, bancala así.

ENTONCES, una vez más te callas, la memoria es traicionera pero vos no sos boluda y recordás perfectamente lo que te hicieron y lo que pasó. Acumulás y archivas. NO AGUANTÁS MÁS, y querés tomarte otro bondi a la Quiaca pero esta vez más lejos, Y NO VOLVÉR MÁS.

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